Café Kafka: Frío por fuera, frío por dentro pero con fundamento

Calle Fusina, en un lateral del mercado del Born.
Ahí está el Café Kafka. Empiezas a andar desde la calle Comerç por la calle Fusina y te encuentras hasta 3 restaurantes antes de llegar: el Bestiari, el S’eating y el Arrel.  Números 1, 3 y 5. Y después por fin, llegas al café Kafka en el número 7.  ¿Cuántos se quedan en el camino?

Su aspecto exterior no es muy atractivo, nadie diría que hay un restaurante de no ser por el atril exterior con la carta.  Desde fuera no se ve muy bien el interior, los cristales son oscuros y no invitan a entrar. Por dentro la decoración es fría, demasiado minimalista. Una antigua tabla de cambios de monedas “adorna” la pared de la entrada. Algún espejo, ventiladores industriales arriba. El frío además es literal y  unas bombonas de butano lo intentan mitigar. Son techos altos y tanto minimalismo hace también que la temperatura ambiente sea algo gélida.

Entrada del kafka con menú en atril

Entrada del kafka con menú en atril

Un detalle que no me gusta nada son los sillones. No te puedes reclinar, te caes hacia atrás. Y de vez en cuando apetece apoyar la espalda, la verdad.

Tampoco suele haber mucha gente. Y mucho mejor porque el camarero se colapsa con pocas mesas así que mejor no menearlo mucho.  El estrés le rebaja la simpatía unos cuantos enteros aunque se lo disculpamos, pobre hombre. Le he visto días muy simpático y otros muy agrio.

Y ahí va la buena noticia: el menú, por 10,50€, vale la pena. Bien presentado, con su salsita, sus hojillas, sus especias espolvoreadas,…  Cocina un poco tutti frutti pero buena, siempre he comido bien allí.  Al César lo que es del César.

Ikibana: Buen rollito nipobrasileiro

Menú de buen rollito este miércoles. El Ikibana es uno de esos restaurantes donde se respira buen rollito, por lo menos de momento ya que se nota que el local es nuevo.  Alex, el master del restaurante,  se encarga de la ceremonia. Te invita a una copita de cava, te hace una bromita, te estrecha la mano, te vende el local,…  Y además, como todo buen brasileño, lleva el buen rollito dentro.

Lo curioso del Ikibana es que es un restaurante fusión nipobrasileiro.  En Brasil  hay unos 1,5 millones de personas de origen japonés y casualidades de la vida este año se ha celebrado el centenario de la llegada del primer barco de inmigrantes japoneses a Brasil, el Kasato-Maru.

Y tanta fusión también te llega a la boca porque no es el típico japo, con esos makis que parecen todos iguales por ejemplo.  De entrante una sopa de miso o ensalada, luego unos makis de salmón, aguacate y algo más – mu buenos – y un tercer plato tipo tempura, pescado o una especie de pinchito de albóndigas muy sabroso.  El wasabi de turno con el jengibre yo la verdad es que nunca lo pruebo, me parece demasié.  De postre  tomé un pudding de té verde que sabía a – ¡oh! – té verde.  El menú de 12€ es de 3 platos y postre pero sin bebida. Una cutrada pero todo no podía ser perfecto.

Devorando makis mientras vigilas al cocinero

Devorando makis mientras vigilas al cocinero

Así que por 12€ te marcas un menú nipobrasileño de lo más kul del Born.  Comes en mesas elevadas, sobre taburetes espigados con patas-palillo de mucho estilo, eso sí.  En un local alargado y estrecho pero en el que aunque no hay mucho espacio se está a gusto. Se nota que han trabajado las “experiencias” y “sensaciones” del local, se respira feng-shui.
Y como colofón, sobre la misma pared tienen proyectada la imagen de una cámara que filma la cocina y puedes ver en directo qué hacen los cocineros.  Esto también es cocina fusión con los cocineros…  A ellos seguro que les encanta la idea.

Gente de Pasta con Paco y Lola

Hacía tiempo que no íbamos al Gente de Pasta.  Somos gente de pasta con minúsculas, de spaguettis utilitarios, mucho queso e incluso en algún caso de los que piden cuchara. ¡Mamma mia!

El restaurant estaba decorado con unos lunares flamencos negros que chocaban con el minimalismo habitual del Gente de Pasta, tan blanquito y tan limpio siempre. Y por todo el local dos nombres escritos junto a la palabra Albariño: Paco y Lola.  ¿Ein?

Lunares de Paco y Lola

Lunares de Paco y Lola en el Gente de Pasta

El camarero nos explicó el qué: un mes antes se había presentado oficialmente en el Gente de Pasta el nuevo Albariño Paco y Lola, que dicho sea de paso no suena muy Rias Baixas pero vaya, la idea es que sea un blanco divertido, fresco, sorprendente,…en fin, el rollito que se lleva ahora.
Aquí las fotos de la presentación, a la que vino Javier Sardá y en la que se hicieron las típicas gilipolleces de estas presentaciones.

Hay que decir que la pasta la hacen muy bien. Con esa manía de poner enormes platillos volantes con poca chicha (por si no hubiera suficiente color blanco en el local) pero muy buena, con ese dente sabrosón.  Yo tomé unos spaguetti nero con sepia deliciosos y pude probar – gracias eric – unos linguine ricos ricos. En la carta sorprendía un tex mex “ligeramente picante” que tenía muy buena pinta.

Por otro lado estuvieron algo lentos. Quizás fue el concierto de Maná que nos chupamos entero que contagiaba al cocinero con sus baladas rock. Esperamos demasiado esta vez. Todavía no tengo claro si me jode más esperar al principio o entre el primer plato y el segundo, supongo que depende de si hay mucho pan en la mesa. En fin, que salvamos los muebles por 2 razones: 10€ todo incluido y un postre de chocolat para chuparse los dedos. Brutal.

Bocatta: Cruzando Río Bravo

Hoy nos alejamos un poco de territorio born.   Cruzamos Via laietana hasta el Bocatta de la plaza Sant Jaume en el día del solitario.  Dentro, al grito de !Atún-pimiento! se ponen las pilas en la cocina y en un plis plas rueda mi bocata por una de las lanzaderas metálicas que caen hacia la zona del mostrador.

En los pocos minutos que tarda en llegar ya me han servido la Coca-cola de turno, una bolsa de patatas o ensalada para acompañar y me han cobrado unos 7-8€ por el clásico menú del Bocatta.

¡Mojado!

Precaución: ¡Mojado!

El bocadillo de toda la vida servido como fast food pero con más variedad y elaboración. El concepto ya es viejo, como surgido de una reivindicación nacional frente al macmenu imperialista”. Pero no deja de ser un fast food. Todo te lo recuerda: la cocina es igual, las bandejas son iguales, los uniformes son iguales, hasta las fregonas y los pivotes amarillos de “Mojado” para no pisar son iguales.

También te preguntan siempre si quieres más patatas o  postre o café,… Las mismas técnicas para ver si cuelan algo más al cliente.

El personal – y la clientela – es en su mayoría extranjero. No suelen durar mucho. Tienen auténticos maccurros. Quizá por eso les disculpo a veces esa insoportable cara de asco que ponen algunos mediodías. Aunque luego vas por el mundo y ves otros macsitios de gente con los mismos salarios de mierda pero con una sonrisa amable en su boca y te preguntas porqué, porqué no me tocaría uno de esos para mi atún-pimiento.

Al Passatore (2): Zona de fumadores

Desde que se aprobó la ley del tabaco el fumador ha sido puesto en su sitio para unos o relegado a la condición de apestado para otros.  En el Passatore decidieron habilitar una zona de fumadores – tienen metros para ello – y reformaron el restaurante para dar cabida al fumeteo de menú.

Recuerdo que cuando hicieron las obras, seguían con el chiringuito abierto mientras los paletas ponían tocho sobre tocho. Camareros y paletas se cruzaban, bandeja abajo tocho arriba, fusionando aromas a pintura y queso. Infringían todo tipo de normativa de seguridad laboral y de higiene alimentaria, ¡seguro! Pero bueno, no iban a cerrar el local, ¿verdad?

La zona de fumadores está arriba y por lo menos uno tiene vistas desde ahí.  Aunque está un poco apretadita, tanto por arriba – techos bajos– como por los lados – muchas mesas para aprovechar la obra -.

Zulo para fumadores

Zulo para fumadores

Con el humo flotando en el ambiente y uno que va acostumbrándose a locales sin humo pues a priori no apetece mucho comer en un  privé fumeta en el que obviamente todos tienen ganas de fumar.  De todas formas, al oir la música de esa vajilla blanca que golpea las mesas uno se olvida de todo y sólo tiene fosas nasales para esos linguines y pennes alla arrabiata que todavía no saben decirme qué lleva.

Buffet libre de OVNIS

Confieso que al buffet libre no le tengo mucho cariño. La idea de coger la bandeja y empezar a rellenarla de cosas en fila india cuando tengo hambre me pone un poco nervioso. Quizás son prejuicios de muchos años de comida de colegio, no sé.

Buffet libre

Restaurante OVNI: Buffet libre

Lo mejor del OVNI es, obviamente, la cantidad a buen precio. Por 8,95€ te pones hasta arriba de ensaladas, pastas, cremas, sopas, pizzas, arroces y platos mediterráneos. Con postres y cafés/tés incluidos. Puedes tomarte tu ensaladita o tripitir pizza hasta que te salga de las orejas. Ser un pajarillo que picotea su alpiste o un cerdo hambriento que arrasa con todo lo que le echen.  Tú decides qué quieres ser por el mismo precio y eso está bien.
Del OVNI hay que valorar lo que tiene: cantidad, precio, verde y un lugar céntrico.

Ah,  y tienes 30 minutos para navegar por internet incluido en el menú. Ideal para turistas, solitarios y ansiosos. Aunque a mí lo de manejar el ratón manchado de salsa rosa no me pone mucho, la verdad.  ¡Qué manía con aprovechar el tiempo!

para hambrientos freakis

para hambrientos freakis

Se nos olvidó preguntar lo del nombre del restaurant. La decoración es fea a rabiar pero no vimos nada muy marciano.  Aunque si bajas al piso de abajo quizás encuentres una explicación. Desde ahí mirando arriba se observan tras un cristal translúcido objetos no  identificados. Aunque quizás un poco identificados sí lo son, se adivinan los zapatos de la gente del piso de arriba e incluso con un poco de imaginación se puede identificar otro tipo de objetos…  Habrá que preguntar la próxima vez.

Se ven OVNIS desde abajo

Se ven OVNIS desde abajo

Ugarit, ¿lo dices en sirio?

Hubiera dicho que es un libanés, ya que hay bastantes en Barcelona y la cocina es parecida, sobretodo para los que no somos gourmets. De hecho creo que es el primer restaurante sirio que conozco.
En el salvamanteles puedes hacer boca viendo todos los que hay. Y de los 6 que aparecen hay 3 en la misma calle: la calle bruniquer de Gracia. Números 33, 37 y 69.  Y 2 más en la calle Verdi.  Números 11 y 19. Un poco rarito sí que es, ¿no? De todas formas en el Born tenemos el honor de tener un Ugarit solitario todito para nosotros.

ugarit, restaurante sirio

ugarit, restaurante sirio

En fin, nuestro menú es de 9,90€ a base de platos combinados pero con unas combinaciones bastante variadas. Más que suficiente.
Falafel, hummus, ensalada y una carne: ternera, cordero o pollo. Shawarma, arayes, kafta, xix tawuk,…buff, la cosa se complica.  Hay que ponerse las pilas y retener estos nombres para la próxima.

El vino de mesa, con etiquetado personalizado del Ugarit pero aunque la mona se vista de seda…mona se queda.

Si tienes hambre siempre puedes darle a la pita y a untar las cremas varias: labne, de yogur, mutabal, de berenjena, y otra de pimiento. El viejo recurso del pobre hambriento.

De postres yo siempre pido el yogur con miel porque las pastitas árabes (baklawa) a base de hojaldre me cansan un pelo.

Está decorado con fotografías de los restos de Ugarit, una de las primeras civilizaciones de la antigüedad, en el norte de Siria.  Pero de eso ya le preguntaremos la próxima vez que vayamos. Volveremos.

La baguetina catalana: Este bocata va por tí, Montoya

Logo de la baguetina catalana

Chica nueva en el barrio.
Acaban de abrir otra franquicia de la baguetina catalana.
El emplazamiento, inmejorable.
El concepto les ha funcionado bien: pastelería y bocatas en zonas muy céntricas y con grandes expositores. Compra por impulso.
Mejor es la historia del fundador: José montoya. Sólo el nombre ya vale una historia.
Incluso tiene una marca: vaportimontoya. ¡Y no es coña!

José Montoya, fundador de La baguetina catalana

José Montoya, el fundador

Sus herederos le veneran.  Mérito tiene, ya van 20 franquicias.

El chaval que lo lleva aquí – la franquicia da para un sólo tipo- está muy dispuesto a vender.
A ver qué tal lo lleva en unos meses.
Me llevo un bocata de 4€ de queso. Me tuesta el pan.  Sonríe.
El bocata no está mal, probaremos otro día.
A la salud de José Montoya.

Al Passatore

Linguine con guindilla ,ajo y aceite

Linguine con guindilla ,ajo y aceite

Al passatore es un clásico en el barrio.
Todo el mundo lo conoce.
Comer por 6,90€ un primero, segundo y postre, con bebida es hoy un imposible en el Born.

Así que, como siempre, está lleno. Gente que trabaja en el barrio y turistas, que también no le hacen ascos a un precio imbatible en un lugar imbatible, la plaça de les olles.

Primero, segundo y postre

Aparte de la pizza napolitana, que es su especialidad, para empezar siempre ensalada y pastas varias. Hoy teníamos penne y linguine. He tomado unos linguines (tallarines) picantillos, con ajo y guindilla. Bien. Es curioso lo que les encanta la nata en este sitio. No es que esté mal pero a todo le ponen nata, es algo enfermizo lo de la pasta con nata.

De segundo bistec a la plancha, otra carne y un pescado.  Hoy, salmón con limón, demasiado limón. Los pescados no suelen ser buenos pero no se puede pedir peras al olmo.

Y de postres, pues un festival de color. Tartas, helados, flan, yogur,… lo típico. Mel i mató he pedido. Te traen esa jarrilla de miel para una tableta de requesón con mucho re y poco quesón. Nunca mais.
Curioso también que nunca tienen fruta, nunca.

Para beber hemos pedido agua y vino, no en vano es el día del vino. Por supuesto es un vino de mesa.  Me encanta este eufemismo. No le vas a llamar vino de mielda.

Y esto ha sido todo por hoy.  Otro día volveremos.  Siempre volvemos al passatore.  Y siempre habrá más cosas que contar. Hoy lo justito para abrir boca.

Ah, y un detalle muy típico del Passatore y de los menús en general: su asombrosa capacidad para llenarlos de faltas de ortografía. Tengo que preguntárselo un día sin ser borde: ¿Quién coño escribe los menús?

Pizza del born

2 porciones y una bebida a 3,90€
Hace 2 años lo mismo costaba 3€ pero ya se sabe…
Argentinos y clientes argentinos por un tubo también.
Para comer en barrra o en esas mesas altas redondas algo incómodas que a lo sumo caben 3-4
Tienen prensa, son rápidos y de 2 a 4 está hasta arriba (es la hora del menú a 3,90€)
Unos lavabos arriba incómodos con una subida por escaleras de madera chirriantes y con esos temporizadores de luz que cuando estás en ello son bastante incómodos.
Las pizzas…buenas, buenas.